Quizás hoy provoquen vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites de las ciudades y, a veces, en el corazón de éstas. Se complacía en esa nueva benignidad que reemplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas fi guraban una verdadera empresa de ortopedia social. Quienes robaban eran encarcelados, también aquellos que violaban o mataban. ¿De dónde proviene el curioso proyecto de encerrar para corregir, disciplinar, controlar, que traen consigo los códigos penales de la época moderna? ¿Es una herencia de las mazmorras medievales? Más bien, una tecnología novedosa: el desarrollo de un conjunto de procedimientos de coerción colectiva para dividir en zonas, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez "dóciles y útiles". Vigilancia, ejercicios, maniobras, puntajes, rangos y lugares, clasifi caciones, exámenes, registros: una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, que fue desplegándose en los hospitales, en el ejército, las escuelas y los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades, pero les dio un subsuelo profundo y sólido: la sociedad disciplinaria, de la que aún dependemos.Michel Foucault fue uno de los pensadores más infl uyentes del siglo XX. Durante la década de 1960, encabezó los Departamentos de Filosofía de las Universidades de Clermont-Ferrand y Vincennes. En enero de 1971 fue designado en la institución académica más prestigiosa en Francia, el Collège de France, como profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento, cátedra que dictó hasta su muerte, en 1984. Foucault llevó a cabo un análisis implacable de los mecanismos de control social. Implicado en una activa lucha política e ideológica, su pensamiento ha sido acogido con entusiasmo por quienes intentan mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, los jóvenes) y por los movimientos de liberación sexual.
-5%
Avant:20,00 €
Après:19,00 €
TVA incluse
SANS STOCK (Livraison estimée 10 jours)
Quizás hoy provoquen vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites de las ciudades y, a veces, en el corazón de éstas. Se complacía en esa nueva benignidad que reemplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas fi guraban una verdadera empresa de ortopedia social. Quienes robaban eran encarcelados, también aquellos que violaban o mataban. ¿De dónde proviene el curioso proyecto de encerrar para corregir, disciplinar, controlar, que traen consigo los códigos penales de la época moderna? ¿Es una herencia de las mazmorras medievales? Más bien, una tecnología novedosa: el desarrollo de un conjunto de procedimientos de coerción colectiva para dividir en zonas, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez "dóciles y útiles". Vigilancia, ejercicios, maniobras, puntajes, rangos y lugares, clasifi caciones, exámenes, registros: una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, que fue desplegándose en los hospitales, en el ejército, las escuelas y los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades, pero les dio un subsuelo profundo y sólido: la sociedad disciplinaria, de la que aún dependemos.Michel Foucault fue uno de los pensadores más infl uyentes del siglo XX. Durante la década de 1960, encabezó los Departamentos de Filosofía de las Universidades de Clermont-Ferrand y Vincennes. En enero de 1971 fue designado en la institución académica más prestigiosa en Francia, el Collège de France, como profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento, cátedra que dictó hasta su muerte, en 1984. Foucault llevó a cabo un análisis implacable de los mecanismos de control social. Implicado en una activa lucha política e ideológica, su pensamiento ha sido acogido con entusiasmo por quienes intentan mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, los jóvenes) y por los movimientos de liberación sexual.
Vigilar y castigar c'est un livre du genre DROIT de l'auteur FOUCAULT, MICHEL édité par BIBLIOTECA NUEVA dans l'année 2012.
Vigilar y castigar a un code ISBN 978-84-15555-01-8 et se compose de 360 pages. Dans ce cas c'est le format papier, mais nous n'avons pas Vigilar y castigar au format ebook.
24,00 € 22,80 €
22,50 € 21,38 €
24,90 € 23,66 €
14,96 € 14,21 €
46,00 € 43,70 €
14,00 € 13,30 €
15,00 € 14,25 €
36,80 € 34,96 €
Recevez des offres, des nouvelles et bien plus encore dans votre e-mail
Responsable du traitement : Serlogal 2.0 S.L. ; Contact : protecciondatos@serlogal.com
Destinataires : Les transferts de données à des sociétés extérieures à notre groupe ne sont pas prévus.
Droits : Accès, Rectification, Limitation, Opposition et Portabilité.
Des informations détaillées peuvent être consultées dans notre Politique de confidentialité....