Hicimos la luz ... y perdimos la noche: efectos biológicos de la luz
Hicimos la luz ... y perdimos la noche: efectos biológicos de la luz Sánchez Barceló, Emilio
Nº Col·lecció
9
Editorial:
UNIVERSIDAD CANTABRIA
Any d'edició:
2017
Matèria:
ASSAIGS
ISBN:
978-84-8102-813-3
EAN
9788481028133
Pàgines:
316
Enquadernació
GRAPADO
Col·lecció:
Divulgación Científica
Alt:
230 Alt
Ample:
170Ample
Idioma:
CASTELLANO

¿Fue nuestro cuerpo diseñado para un mundo que ya no existe? Durante millones de años hemos habitado un planeta en el que la luz durante el  día y la oscuridad durante la noche se alternaban de manera inmutable. Al principio el fuego y, mas adelante, artilugios de iluminación basados en la combustión de grasas, keroseno, o gas, fueron capaces de alterar mínimamente la oscuridad nocturna (se trataba de luz, como la lunar, de muy baja intensidad, y sin efectos biológicos). Sin embargo, desde hace alrededor de cien años, apenas ¡un milisegundo! en la historia de la humanidad, con generalización de  las fuentes de luz eléctrica de alta intensidad, ¡hemos perdido la oscuridad natural de la noche! Hemos generado un nuevo contaminante ambiental. Hablamos ya de "polución luminosa".
 ¿Puede, la luz nocturna, tener algún efecto sobre nuestra salud? ¿Puede, por ejemplo, aumentar el riesgo de padecer cáncer, acelerar el  envejecimiento, favorecer la obesidad o influir sobre el desarrollo de algunas patologías? ¿Por qué pensamos que puede ser así?
 Todos los seres vivos disponemos de un reloj biológico que, en nuestro  caso, está situado en el cerebro. Es como un microprocesador que controla la ritmicidad de todas nuestras funciones fisiológicas, para adecuarlas anticipadamente a las necesidades previsibles para cada momento del día y de la noche. Este reloj siempre ha estado controlado  por la luz solar, la única fuente natural de luz de alta intensidad. Sin embargo, ahora, con la luz artificial nocturna "confundimos" al reloj biológico, enviándole señales "anómalas" que lo desajustan, provocando algo que denominamos "cronodisrupción". De esta manera, alteramos la programación de las funciones fisiológicas, con la posibles consecuencias anteriormente enumeradas.
 En este libro trataremos de estos asuntos, así como de los aspectos positivos (no todo es malo) de la luz artificial, relacionados con la salud.

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Hicimos la luz ... y perdimos la noche: efectos biológicos de la luz es del autor Sánchez Barceló, Emilio y trata de

¿Fue nuestro cuerpo diseñado para un mundo que ya no existe? Durante millones de años hemos habitado un planeta en el que la luz durante el  día y la oscuridad durante la noche se alternaban de manera inmutable. Al principio el fuego y, mas adelante, artilugios de iluminación basados en la combustión de grasas, keroseno, o gas, fueron capaces de alterar mínimamente la oscuridad nocturna (se trataba de luz, como la lunar, de muy baja intensidad, y sin efectos biológicos). Sin embargo, desde hace alrededor de cien años, apenas ¡un milisegundo! en la historia de la humanidad, con generalización de  las fuentes de luz eléctrica de alta intensidad, ¡hemos perdido la oscuridad natural de la noche! Hemos generado un nuevo contaminante ambiental. Hablamos ya de "polución luminosa".
 ¿Puede, la luz nocturna, tener algún efecto sobre nuestra salud? ¿Puede, por ejemplo, aumentar el riesgo de padecer cáncer, acelerar el  envejecimiento, favorecer la obesidad o influir sobre el desarrollo de algunas patologías? ¿Por qué pensamos que puede ser así?
 Todos los seres vivos disponemos de un reloj biológico que, en nuestro  caso, está situado en el cerebro. Es como un microprocesador que controla la ritmicidad de todas nuestras funciones fisiológicas, para adecuarlas anticipadamente a las necesidades previsibles para cada momento del día y de la noche. Este reloj siempre ha estado controlado  por la luz solar, la única fuente natural de luz de alta intensidad. Sin embargo, ahora, con la luz artificial nocturna "confundimos" al reloj biológico, enviándole señales "anómalas" que lo desajustan, provocando algo que denominamos "cronodisrupción". De esta manera, alteramos la programación de las funciones fisiológicas, con la posibles consecuencias anteriormente enumeradas.
 En este libro trataremos de estos asuntos, así como de los aspectos positivos (no todo es malo) de la luz artificial, relacionados con la salud.

Hicimos la luz ... y perdimos la noche: efectos biológicos de la luz es un libro del género LITERATURA de ASSAIGS del autor Sánchez Barceló, Emilio editado por UNIVERSIDAD CANTABRIA en el año 2017.

Hicimos la luz ... y perdimos la noche: efectos biológicos de la luz tiene un código de ISBN 978-84-8102-813-3 y consta de 316 Pàgines. En este caso se trata de formato paper, pero no disponemos de Hicimos la luz ... y perdimos la noche: efectos biológicos de la luz en formato ebook.

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